Los "Albert Einstein" dominicanos

SANTO DOMINGO. La sabiduría popular dice que el dominicano es ingenioso. Y hay quienes se toman ese ingenio en serio. Inventan artefactos para patentarlos o comercializarlos. Para muestra, desde 2006 la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI) ha concedido 50 patentes a diseñadores criollos; cuatro corresponden a invenciones, dos a modelos de utilidad y 44 a diseños industriales.

Las cifras son de un país sin un óptimo incentivo estatal y privado para el emprendedurismo, y las ciencias no son una prioridad. Pero, aunque República Dominicana no es conocida por ser productora de tecnología, sino consumista, hay incipientes innovaciones. 

Por citar algunas, en 2006 Donato Padilla Rivas patentizó un baño de vapor, y Héctor Rodríguez y Jorge Giroud una espuela artificial para gallo de pelea con plataforma o base de trébol. 

Para 2009, José Alberto Ginebra Giudicelli hizo lo propio con una versión mejorada de su dispositivo publicitario en paragomas; Rafael Peralta Cruz patentizó un descanso para brazos en automóviles.

En 2010, Carlos Reyes Sosa lo logró con un cargador de botellones o garrafas. En 2012, Gustavo Sánchez Díaz y José Vela Alberti consiguieron una patente para un quemador de camisa giratoria para estufa de alcohol no presurizado; Luis Hernández Ventura logró el registro de un teléfono móvil.

¿Y qué es una patente de invención? Es un documento en que oficialmente se le reconoce a alguien una invención y los derechos que se derivan de esta. Según el artículo 3 de la Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial: "Una invención es patentable cuando es susceptible de aplicación industrial, es novedosa y tiene nivel inventivo". 

En los últimos ocho años, son 377 las patentes y registros autorizados por la ONAPI, 327 (87%) a solicitantes extranjeros, tales como multinacionales farmacéuticas. La mayoría (228) ha sido concedida para diseños industriales, 44 de estas nacionales y 184 extranjeras. Por ejemplo, para un frasco contenedor, un inhalador, mobiliario de cocina, masticador para animales, una caja de cartón, un queso tipo corazón, una percha para traje de baño y un cepillo dental, entre otros.

La patente tiene una duración de 20 años improrrogables. Para mantenerla vigente y también la solicitud, deben pagarse tasas anuales que del primer al cuarto año es de RD$3,885, y de 5 a 9 años, de RD$5,828. Desde que se solicita hasta los trámites de registro se pueden gastar unos RD$35 mil. La Ley 20-00 concede un descuento de hasta 90% a los nacionales sin solvencia económica. 

Cuando alguien busca una patente, un equipo de técnicos y abogados de la ONAPI realizan una exhaustiva verificación para determinar si en algún lugar del planeta existe o no un invento similar, según explica Raquel Núñez, subdirectora del departamento de Invenciones de la institución estatal.

Fuente: https://www.diariolibre.com/actualidad/los-albert-einstein-dominicanos-LODL354609

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